Os voy a contar una historia, basada en hechos reales (todo es verídico y científicamente demostrable). Estaba yo viendo «Cifras y Letras» en la tele, en una de esas ocasiones en las que no te estás enterando de nada de lo que estás viendo y ni siquiera te está motivando… pero de alguna forma te hipnotiza, y miras al programa como si fueses un zombie; cuando conseguí recuperar la razón, vi el panorama en el que estaba envuelto, y pensé «Tío, esto es una mierda; hay cosas mejores que hacer». Me levanté del sillón y miré el calendario. «¡Joder! ¿Ya estamos a 6 de Septiembre? (por poner una fecha al azar) ¡¡Hoy sale a la venta el videojuego que tanto estaba esperando!!». Cogí mi cartera, comprobé que tenía puestos los pantalones, y salí raudo y veloz a la tienda especializada de videojuegos más cercana de mi casa.

Cuando volví a casa, con el videojuego precintado en plástico por los mismísimos Dioses, no dude ni un segundo, y me preparé para disfrutarlo. Ahí estaba yo, lo veo como si fuese un cuadro: sentado en mi sillón, con el mando en las manos, la consola haciendo un ruido tal que «xjjj xjjj«, señal de que estaba leyendo el disco, y la pantalla de mi televisión mostraba una pantalla de carga, mientras me daba consejos sobre el juego tales como «aprieta X para agacharte» o «abre las puertas con la mano en el pomo».

«Cargando…» seguía apareciendo en la pantalla. Creo que fueron los segundos más largos y lentos de mi vida. De hecho, lo fueron; me dió tiempo a ir a la cocina, hacerme unas palomitas y volver a donde estaba la consola, para darme cuenta de que seguía cargando. Para amenizarme la espera, me puse a leer un poco; bueno, en realidad leí mucho… me saqué 3 carreras (una de ellas era la de medicina), y, aunque no estoy del todo seguro, creo que me propusieron matrimonio 5 veces, de entre las cuales, la última me dió 2 hijos. El juego sigue cargando.

Somos una familia feliz, tenemos dinero más que suficiente para darnos algún que otro capricho, tenemos trabajo con horarios bastante flexibles, y aunque ya estamos algo mayores mi esposa y yo, estamos viendo crecer a unos hijos maravillosos… y todo, gracias a los videojuegos.

Los tiempos de carga y yo
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LuisFe

Soy un dibujante apasionado de los videojuegos y del humor absurdo, con lo que no me toméis del todo en serio.

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