Querida gente de Internet: no estamos muertos, aunque así lo parezca. Pese a que el tema de las actualizaciones en nuestro blog es cosa de otra entrada, hoy vamos a revitalizar esto un poquito hablando de juegos cuyo elemento principal para diferenciarse de los demás es la música. Sobre todo hablaremos de su ritmo, que utilizan de esqueleto, como veremos a continuación, para crear crear subgéneros nuevos dentro de los juegos musicales.

Ya quedaron atrás aquellos años de guitarras, baterías y demás periféricos de plástico para simular tener tu propia banda. Hoy día, numerosos juegos le han dado la vuelta a ese concepto para traernos experiencias nuevas. Y como ejemplo, tenemos los siguientes:

BPM: Bullets Per Minute

¿Un roguelike en primera persona en el que para disparar tu arma tengas que seguir el ritmo de la música de fondo es un sueño posible? Pues sí, y así no los demuestra este BPM recién salidito del horno que, por si lo anteriormente citado fuera poco, incorpora una banda sonora de hard rock espectacular.

Con un estilo de enemigos y escenarios al más puro Doom y una ambientación sacada del folclore nórdico, encarnaremos a una de las todopoderosas valkyrias encargadas de proteger Asgard (reino de la vida) de las hordas salidas de Helheim (reino de la muerte). No tiene mucha complicación pero tampoco le hace falta; es directo. Cada partida será diferente por la aleatoriedad de los objetos, salas y enemigos, mientras vamos desbloqueando nuevos personajes con nuevas habilidades. Con solo dos niveles de dificultad: fácil o difícil. El primero, con un desafío justo. El segundo es para auténticas y auténticos valientes, o si sueles huir al leer la palabra «Fácil»,

Si me preguntasen directamente, sí que quitaría ese plataformero cutre para descubrir nuevos cofres en algunas salas. Quizá lo único, pues el resto está pensado para que encaje entre sí. La curva de dificultad al principio es dura mientras te acostumbras a no disparar a lo loco, siguiendo el patrón que aparece en el centro de la pantalla.

¿Podría existir algo mejor que destruir a ese jefe que te ha hecho sufrir tantas veces con cinco balazos al más puro estilo rockero?

Just Shapes & Beats

En parte me recuerda a aquel juego de móvil llamado Impossible game por sus figuras geométricas y un fuerte estilo protagonizado por seguir la música de fondo. Pero este juego te cuenta una pequeña historia dentro del género “bullet hell”, es decir, el de esquivar una gran cantidad de proyectiles a la vez.

El argumento es muy sencillo. Tu mundo es tranquilo y está lleno de paz. Hasta que un ser de caos y desorden, representado por música techno, destruye la fuente de  harmonía y contamina todo lo que le rodea. Nuestro objetivo, a través de sortear a ese ser de mal en cada canción, será devolver el equilibrio a tu mundo. Mientras que en las pantallas normales tendremos puntos de guardado cada cierto tiempo, en las que tienen jefes tendremos que estar concentrados para superarlos, ya que debemos superarlas de principio a fin sin ningún respiro.

Siendo un juego para desconectar de vez en cuando, los desarrollares han incorporado una serie de niveles menores compuesto por puzles y minijuegos con un mapa del mundo en el que movernos para evitar la monotonía de la que pueda verse afectado este Just Shapes & Beats. Y un modo multijugador para seguir la música acompañada o acompañado.

Double Kick Heroes

Desde Francia llega un juego de estilo pixelart a la lista, siendo quizá el más parecido a lo que comúnmente conocemos por juego musical debido a que tiene las típicas barras en las que ir pulsando los botones según las notas musicales. Pero ojo, que tenemos un juego con bastante más chicha que eso.

Seguiremos las aventuras de una banda de metal a la que el apocalipsis zombi le pilla dando un concierto. Deberán escapar mientras intentan sobrevivir. Para ello, se echan a la carretera combatiendo contra hordas de enemigos de todo tipo (criaturas del inframundo, zombis, humanos locos a lo Mad Max y un largo etc.). Su arma es el vehículo de Lincoln, la líder del grupo, que dispara un par de escopetas al sistema de doble bombo de la batería según acertemos con el ritmo de las canciones de cada pantalla. La banda sonora, si te gusta este tipo de música, es fantástica. El calificativo de épico se le queda corto a algunas pantallas, con el único pero de que al ser un juego difícil a partir de la media hora de campaña, no da tiempo a disfrutar del diseño de algunos enemigos y jefes, y eso que están muy conseguidos. Requiere de tu concentración total para seguir el ritmo.

Al inicio solo puedes elegir entre disparar a derecha o izquierda (arriba o abajo según se ve en pantalla), pero más adelante consigues que la guitarrista lance granadas y que el teclista dispare balas de francotirador pulsando otros botones, aumentando su dificultad. Con textos traducidos al castellano y más modos de juego al margen de la historia principal como resistir oleadas o combatir directamente contra los jefes para ganar práctica y galones, también tiene guiños variados como el tatuaje de la trifuerza de una de las protagonistas o personajes secundarios basados en personas famosas como Isador Cortez. Y un editor de pistas para personalizar nuevos retos. Eso sí, ya puedes tener un buen teclado o mando porque si lo juegas en ordenador es posible que un teclado de diez euros no soporte la presión.

Crypt of the NecroDancer

En cuarta posición nos encontramos con otro roguelike o dungeon crawler que se basa en el ritmo de la música de fondo para realizar todas las tareas jugable: moverse, comprar, luchar, esquivar trampas, etc. Lo que normalmente hacemos en un juego de mazmorreo pero teniendo que seguir la música, que sigue el mismo rito que el latido del corazón de nuestra protagonista. E igualmente pasa con los enemigos y la variedad de escenarios con diferentes tipos de suelos, como el hielo que hace que el personaje resbale.

Con un pequeño tutorial, aprenderemos a situarnos en las casillas de los escenarios, siendo importante avanzar en la que estén los enemigos para atacar o quedarnos en casillas cercanas para esperar el movimiento rival. Además de Cadence, personaje con el que comenzaremos la partida, iremos desbloqueando a otros que usan diferentes estilos de juego: Melody solo puede recibir daño si está en una casilla próxima al enemigo, Monk mata de manera instantánea si tiene el suficiente oro encima, Eli es capaz de lanzar bombas sin límite al estilo Bomberman y Bard tiene la habilidad de convertirlo en todo en una especie de partida de juego de rol por turnos.

Es un juego difícil que nos tendrá entretenidos durante días hasta poder superar algunas mazmorras. Gran parte de su encanto radica en el multijugador cooperativo, pudiendo hacer combinaciones de habilidades entre los personajes. Además, ofrece soporte completo para mods si lo jugamos a través de Steam.

Audiosurf

Por último, aunque no menos importante y pese a tener sus añitos (fue lanzado en 2008), me gustaría cerrar con un título al que le he dedicado la destacable cantidad de más de 60 horas, que para el tipo de juego que es no está nada mal. Audiosurf es un juego donde corres sobre tu propia música para crear tu propia experiencia. Es decir, juegas con la música que tengas en tu ordenador mientras controlas una nave que se mueve por una pista que cambia según tu canción elegida.

Tiene dos modos principales: en el primero tienes que esquivar las celdas grises y hacerte con las de colores para sumar puntos y en la segunda, que tiene alguna variación si cambiamos el tipo de nave, tenemos muchos bloques de color que tendremos que combinar para sumar puntos. Mi favorita es la nave que puede quitar temporalmente los bloques de un determinado color para colocarlos cuando la posibilidad de combo es mayor. Tenemos en nuestro canal de Youtube una lista de reproducción bien maja con algunas canciones, con los piques característicos entre el grupo de amigos para sacar las mejores puntuaciones en cada canción. Pero cuidado, no es un juego apto para personas con posibilidad de padecer ataques epilépticos.

En el año 2015 su creador, Dylan Fitterer, lanzó una segunda parte que originalmente se llamaba Audiosurf Air pero que más tarde se quedó como Audiosurf 2. En lo que respecta a las novedades, se añadió la vista en primera persona, la tabla de clasificación se actualiza en tiempo real durante cada canción y tiene nuevos modos, como el llamado Audiosprint. Pero lo más reseñable es que el juego es compatible con Steam Workshop, lo que permite jugar con mods creados por la comunidad.

Captura Audiosurf 2
Cinco juegos musicales diferentes

Naufri

Soy un jugador exigente al que no le puedes vender cualquier cosa. También me encanta el mundo de las miniaturas y el de los libros. ¡Todo aquello cuyo fin tenga estimular nuestra imaginación!

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