También nos gusta leer. Los libros nos sumergen en mundos de todo tipo fomentando nuestra imaginación. Ya era hora que tuvieran su espacio en el blog, he aquí una primera reseña dedicada a una obra ligada al mundo friki.

Título: Ready Player One
Autor: Ernest Cline
Traducción: Juanjo Estrella
Editorial: Ediciones B
Páginas: 461

Para mi vergüenza, hacía meses que no me sumergía en el placer de la lectura. Las circunstancias y la eterna pereza (más bien esta última) tienen la culpa. Normalmente suele ser un período cíclico: en invierno me resulta pesada y con la llegada del verano esta sensación da paso a una obsesión casi impulsiva por terminar un libro tras otro. ¿Puede que retenga en el subconsciente la época del año durante el pasado calendario escolar que usaba para realizar mis aficiones?

Pero dejemos estas valoraciones para más tarde, pues os quiero presentar una lectura para lo que queda de verano estrechamente relacionada con los juegos: ‘Ready Player One‘ del autor Ernest Cline.

Una novela dirigida a nosotros, los jugadores. Desde la primera página el autor busca una cercanía inmediata con el lector a través de menciones a series, películas (como ‘los Monty Python’) y juegos (sobre todo de Atari) de la década de los 80. Personalmente hubiera preferido retrasarlo diez años, me hubiera sentido más identificado pues nací a finales de esa década y estas menciones me pillan un poco lejanas. Aunque se nota auténtico amor por esos años. Imagino que Ernest Cline se habrá documentado al escribir el libro, pero aun así la mayoría de datos se basan en experiencias vividas por él de pequeño. Numerosísimas referencias, y muchas metidas a capón para intentar relacionarlas con el argumento. Para su generación (la del autor) imagino que será una delicia el reflejo de tus mismas experiencias reflejadas en una novela que además, es de aventuras.

Y esto último, para ser más exactos, es mi principal pega sobre esta obra. La sensación cuando terminas de leerla es que su autor quería hablar de sus aficiones, y que para no convertir su libro en una mera enciclopedia tenía que introducirle una historia y unos personajes. Pero cae demasiado en tópicos o clasicazos del género de los juegos, pues si se desarrolla en un futuro cercano no puede caer en los mismos perfiles de jugadores si el mundo que los rodea ha cambiado sobremanera, aunque se pierda esa conciliación con el lector.
Un chaval huérfano y sin recursos económicos hace de protagonista y las veces de héroe. La trama gira en torno a un invento de “nueva generación”: Oasis. Un mundo virtual estilo MMORPG que con el paso del tiempo y con una gran tecnología detrás con reconocimiento de todo el cuerpo ha cobrado mucho más importancia que el mundo real. Sirve para hacer negocios, para trabajar, para recibir una educación estatal, para jugar a juegos clásicos estilo emulador o para buscar misiones y equiparte con tesoros; en definitiva como medio de escape por la crueldad del mundo que viven sus personajes. Poco original quizá.

Pac-Man de Atari. Una referencia que cobra mucha importancia al final…

Con la muerte de su creador, un ermitaño programador con un pasado estilo Steve Wozniak, empieza ‘La Búsqueda’: pistas que este ha dejado en el juego y que sirven para resolver un puzzle con toda su fortuna de premio (procedente de Oasis). Pero los buscadores deben conocer todos los detalles de la vida de ese hombre al igual que de sus aficiones; es decir, la década de los ’80. Así se le ocurrió introducirnos todos sus gustos a través del juego. Sirve para encumbrarlo al nivel de mesías hasta un punto exagerado; como aprenderse de memoria todos los diálogos de una película o conseguir una partida perfecta en un juego para superar un nivel y estar más cerca del tesoro final. No me parece nada sano la idea que propone de que las personas que hayan malgastado su vida aprendiéndose de memoria los detalles de la vida de otra persona, ganen el juego. La idea de promocionar los detalles frikis de esa época me parece bien, pero no hasta tal punto. Nada más que al final hay una frase en la que no te recomiendan encerrarte en tí mismo jugando a Oasis y dejar de lado el mundo exterior, pero para llegar hasta ese momento el personaje no ha dejado de ganar y ganar. Una contradicción muy evidente.

Y es que por esos detalles frikis puede llegar a convertirse en una novela muy popular, aunque pienso que al autor deberíamos pedirle algo más. No puede basar una trama en guiños de su infancia y en la de los lectores. Tendría que haber incitado a una reflexión sobre los videojuegos en la vida de cada uno, qué aspectos negativos y cuales positivos aporta. Como parece que por momentos intenta pero que no consigue ni de lejos.

Claro que para ser un éxito en ventas, basta con quedarse en la superficie de lo que podría haber sido. Entretiene por su carácter aventurero en pos de un tesoro, y no es la obra de culto prometida.

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