Hoy es un día emocionante porque os traigo el análisis de Punch Club, un juego muy reciente al que he estado jugando estos días y que me tiene muy viciado. Al principio pensaba que el juego…. espera, espera, ¿qué coño está pasando? ¿¿Por qué tiembla todo?? Hostiasss, ¿¿es eso un agujero de gusano?? Bueno, termino el análisis y luego compruebo a ver en qué año he acabado.

Uy, uy, uy, ¿Punch Club? A mí es que los juegos de lucha no me van…“- diría alguno de nuestros lectores, pero no te vayas todavía, que a pesar del nombre y temática del juego en realidad no es un juego de lucha en sí, sino de gestión y estrategia.

Los que hayáis escuchado nuestro podcast, probablemente os suene Punch Club, ya que lo mencioné en uno de ellos; pero creo que no lo llegué a comentar del todo bien en su momento… además lo rejugué y me gustaría entrar más en detalles. Asi que, poned de fondo la canción ‘Eye of the Tiger‘ y vamos al lío.

Punch Club es un juego de gestión en el que debemos aprovechar los días al máximo para completar nuestro objetivo: vengar a nuestro padre, y ser el luchador número 1.
Lo que pasa es que no es tán sencillo, porque resulta que el día tiene pocas horas y debemos comer, dormir, trabajar para conseguir dinero (para comprar comida y pagar el gimnasio o máquinas para entrenar en casa), participar en combates tanto legales como ilegales… vamos, lo que viene a ser la rutina diaria común. En cualquier otro juego de gestión, basta con ir priorizando lo que más necesitas, y poco a poco vas progresando… pero… ay amigo, Punch Club no es como cualquier otro juego de gestión; en este juego, todos los días tus estadísticas bajan (y no poco), asi que tienes que estar peleándote más con la rutina del personaje que con cualquier otro luchador del juego.
Puede llegar a ser excesivamente frustrante y poco satisfactorio. Además, algunos de los combates son extremadamente difíciles, y ahora comentaré el por qué.

Combates

En un juego que se llama Punch Club, es evidente que habrá hostias como panes, asi que voy a comentar un poco por encima cómo funciona la mecánica principal del juego, que son los combates: son numeritos. ¡¿Cómo que numeritos?! ¿Y si soy de letras qué? Tranquilo no te me ofendas todavía, que aunque el combate sea por pura estadística y azar, tenemos cierto control sobre ello.

Cada combate se divide en rondas y al principio de cada una, podremos “equiparnos” con algunas habilidades teniendo en cuenta la estamina que tenemos (que vendría a ser la moneda de cambio en los combates, llamémoslo maná). Después, el combate se desarrolla por turnos teniendo en cuenta la agilidad de los personajes, y nosotros sólo podremos ver el combate; nuestro papel es saber elegir bien qué habilidades usará nuestro luchador en cada ronda del combate, y creedme que es un papel fundamental para ganar.

Parece fácil elegir unas habilidades, darle a OK y ver numeritos ¿eh? Pues no, para nada, porque el rival será más fuerte que nosotros el 95% de las veces y además a cada día que pasa seremos más débiles si no tenemos una rutina de entrenamiento efectiva.
Por suerte para nosotros, la mecánica de combate tiene un toque de picante que le añade estrategia al juego; según vayamos consiguiendo experiencia, podremos invertir puntos en ramas de habilidades según el estilo que queramos escoger (¡OJO! No podremos elegirlo todo, y es fundamental elegir una especialización acorde al estilo de juego que queramos). Podremos ser agresivos, defensivos, enfocarnos en la estamina, enfocarnos en los puños o en las patadas… lo cierto es que da muchísimo juego, y podemos experimentar con un montón de variantes entretenidas. Mi favorita es la Senda de la Tortuga, que te permite tener una resistencia y estamina brutales como para aguantar lo suficiente y ganar al rival por cansancio… a lo Homer Simpson.

Contenido

Como ya he comentado, tenemos un tiempo limitado para cubrir las necesidades de nuestro personaje y entrenar… pero es que además, de vez en cuando suceden eventos que le dan bastante chicha al juego (aunque a coste de darle más dificultad si cabe, porque no da tiempo a entrenar y hacer todo lo demás). Lo cierto es que el juego da para varias horas, e incluso es bastante rejugable… pero también es cierto que igual no es un juego para todo el mundo debido a su dificultad.

A la hora de entrenar, tenemos que elegir entre fuerza, agilidad y resistencia. Es conveniente tener un poquito de cada atributo, pero no podremos enfocarnos en todo o estaremos jodidos… asi que tenéis que decidirlo según el estilo de combate que queráis. 
Yo os recomiendo que entrenéis en el gimnasio (tienes que pagar cada vez que entras, pero merece más la pena que gastarte un dineral en máquinas para tu casa); eso si, id siempre al gimnasio con las necesidades altas, porque si no serán tiempo y dinero gastados en balde.

La banda sonora es sencilla y genial. Es muy probable que se te quede alguna de las cancioncitas grabadas a fuego; y los efectos de sonido tienen un toque muy clásico que acompañan muy bien a los gráficos.
Gráficamente es una delicia, con una animación cuidada, paletas de colores resultonas y está lleno de detallitos y referencias que te arrancarán una sonrisa.

El juego es exclusivamente para 1 jugador, y es lineal ya que sigue una historia (aunque el progreso lo marcamos nosotros… eso sí, cuanto más tardemos más difícil será completar el juego, porque nuestro luchador perderá estadísticas más rápidamente cada día).
La historia es bastante cliché y nada del otro jueves, pero también es eso lo que buscaban los desarrolladores y funciona perfectamente en el contexto del juego.

Conclusión

Bueno, vamos a ir cerrando el chiringuito. Pasemos al meollo de asunto…

¿Recomiendo Punch Club? Rotundamente sí.
Es un juego muy complicado y llega a ser frustante a veces… lo que pasa con Punch Club es que por muy frustrante que sea la dificultad, el juego te engancha muchísimo y te hace seguir intentándolo una y otra vez para ver si consigues superar los combates que tanto te cuesta ganar (y cuando lo consigues, es muy satisfactorio). 
Además es un juego “matatiempos” ideal, porque lo puedes coger y dejar en cualquier momento debido a su sencillez. Quizá el punto más flojo sería su duración, ya que si no fuese porque el juego es difícil, sería demasiado corto.

Espero que si os decantáis por probar el juego, lo disfrutéis tanto como lo he disfrutado yo (haciendo la vista gorda muchas veces por su dificultad, también hay que decirlo). Bueno, voy a ver en qué año me ha dejado el agujero de gusnao este, porq…. ¿¿en el 2018?? Jooooder, bueno, al menos Half Life 3 habrá salido ya, voy a la tienda a preguntar.

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